II - Heráclito de Éfeso.
Los naturalistas o filósofos de la “Physis”
Monistas: Hay un principio que se
encuentra o se deduce de la naturaleza.
II - Heráclito de Éfeso.
Heráclito de Éfeso (s. VI-V a.C.)
hereda de los filósofos de Mileto el concepto de dinamismo universal, pero lo
profundiza de manera admirable. Todo fluye es la proposición emblemática de
Heráclito y sirve para indicar el hecho que el devenir es una característica
estructural de toda la realidad.
"Todo fluye El mundo se rige
por la lucha de les contrarios que se resuelve en armonía El principio es el
lógos fuego".
No se trata de un devenir
caótico, sino de un paso ordenado y dinámico de un contrario al otro, es una
guerra de opuestos, que en el conjunto, se resuelve en una armonía de
contrarios. El mundo es, pues, guerra los particulares pero paz y armonía en el
conjunto, como la armonía del arco y la lira que nace del equilibrio de la
conciliación de las fuerzas y tensiones opuestas.
El principio para Heráclito se
identifica con el fuego que es la perfecta expresión del movimiento perenne y
justamente en la dinámica de la guerra de los contrarios (el fuego vive de la
muerte del combustible, transformándose constantemente en ceniza, pero se
manifiesta armónicamente como llama de modo constante). El fuego está
estrechamente unido al concepto de racionalidad (=lógos), razón de ser de la armonía del cosmos.
Heráclito fue llevado a resaltar
el alma respecto del cuerpo y también a asumir algunas posiciones órficas.

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